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Día Internacional de la Mujer y más

Esta publicación está en tres idiomas.

por Mélanie Berthaud.


Psicoanalista

Profesora de yoga y meditación

Hipnoterapeuta

Maestro


📖✨ “El perdón no es un acto ocasional. Esta es una actitud constante. » – Martin Luther King Jr.


Existe una idea errónea persistente sobre la terapia, especialmente el psicoanálisis: muchas personas piensan que solo se trata de hablar sobre el pasado y el trauma. Sin embargo, cualquier trabajo terapéutico también tiene como objetivo ayudar a la persona a sentirse mejor en el presente. Hay un momento para revisar el pasado, pero también un momento para aprender a seguir adelante. Sin embargo, a nuestras mentes les encantan las ideas fijas y los atajos... ¡Observen cómo seguimos hablando de la “celebración” de las mujeres el 8 de marzo cuando en realidad es el Día Internacional de los Derechos de la Mujer! (jajaja)


Quien se niega a perdonar soporta el peso de los acontecimientos que le causaron dolor. El resentimiento nos posee y nos controla, mientras que la culpa alimenta nuestro ego. Cuanto más los entretenemos, más nos convertimos en prisioneros de nuestro propio pasado.


Perdonar no significa olvidar, sino liberarse y honrar la propia existencia. Los actos graves son responsabilidad de los tribunales, que garantizan que nada se olvide. Pero nuestras mentes tienen una inmensa capacidad para aferrarse al pasado y a las heridas.


Si vivimos cada día como un regalo, aprendemos a perdonar cada día, sin olvidar. El ego siempre busca amar u odiar, apegarse a una identidad fija. A través de la meditación podemos liberarnos de este apego, hasta que el perdón deje de ser un problema… porque, en realidad, no hay nada que perdonar.





📖✨ “Perder no es un acto ocasional. Es una actividad constante. » – Martin Luther King Jr.


Existe un error muy común sobre la terapia, especialmente el psicoanálisis: muchos creen que el objetivo es únicamente hablar del pasado y del trauma. De todas formas, cualquier proceso terapéutico también busca ayudar a la persona a estar mejor en el presente. Hay un momento para explorar el pasado, pero también un momento para aprender a avanzar. Sin duda a nuestra mente le encantan las ideas fijas… No me queda más que ver cómo se sigue hablando de la “fiesta de la mujer” el 8 de marzo, cuando en realidad es el Día Internacional de los Derechos de la Mujer. (jajaja)


Quien se niega a perdonar soporta el peso de los acontecimientos que le causaron dolor. El encuentro nos posesiona y nos controla, mientras el resentimiento alimenta nuestro ego. Cuanto más tiempo lo conservamos, más nos convertimos en prisioneros de nuestro antiguo dueño.


Perder no significa olvidar, sino liberar y honrar la propia existencia. Los actos más graves son asunto de la justicia, que se encarga de que nada quede olvidado. Sin embargo, nuestra mente tiene una enorme capacidad para evitar el pasado y el dolor.


Si vivimos cada día como un regalo, aprenderemos a dar cada día, sin olvidar. Siempre estoy buscando algo que amar u odiar, refiriéndome a una identidad rígida. A través de la meditación, podemos liberarnos de este apego, hasta que perder deje de ser un problema… porque, en realidad, no hay nada que perder.




📖✨ “El perdón no es un acto ocasional. “Es una actitud constante”. – Martin Luther King hijo.


Existe una idea errónea persistente sobre la terapia, especialmente el psicoanálisis: muchos creen que solo se trata de hablar sobre el pasado y el trauma. Sin embargo, cualquier proceso terapéutico también tiene como objetivo ayudar a las personas a sentirse mejor en el presente. Hay un momento para revisar el pasado, pero también un momento para aprender a seguir adelante. Y, sin embargo, a nuestras mentes les encantan las ideas fijas... ¡Basta con observar cómo la gente todavía se refiere al 8 de marzo como el “Día de la Mujer” cuando en realidad es el Día Internacional de los Derechos de la Mujer! (jajaja)


Quien se niega a perdonar carga con el peso de los acontecimientos que le causaron dolor. El resentimiento nos posee y nos controla, mientras que la culpa alimenta nuestro ego. Cuanto más nos aferramos a ello, más nos convertimos en prisioneros de nuestro propio pasado.


Perdonar no significa olvidar, sino liberarnos y honrar nuestra propia existencia. Los actos graves pertenecen a la justicia, que vela por que nada quede olvidado. Sin embargo, nuestra mente tiene una inmensa capacidad para aferrarse al pasado y al dolor.


Si vivimos cada día como un regalo, aprendemos a perdonar cada día, sin olvidar. El ego siempre busca algo que amar u odiar, apegándose a una identidad fija. A través de la meditación, podemos liberarnos de este apego, hasta que el perdón deje de ser un problema… porque, en realidad, no hay nada que perdonar.








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